Amigos y amigas del planeta tierra:
escuchen:
la vida da vueltas:
verán ustedes por qué lo digo:
Hace muchos años (quizás 20 ó 16) fui invitado a una merienda bacanal con montañas de comida de alta costura golosa.
Pavos, carnes rojas, vinos rojos, blancos, barriles de cerveza y una cantidad increíble de postres.
Recuerdo que la fiesta fue en un hangar del Aeropuerto Internacional La Aurora.
Unos anmigos de la juerga desocuparon el hangar de su propiedad y lo que quedó fue un horrendo cuarto con piso de concreto mal barrido, techo de lámina, altísimo, y paredes de ladrillo con láminas.
Parecía la oficina de un mecánico de autos, de esos que cuelgan en las paredes posters dominicales del Real Madrid y de rusas en bikini.
Pero ese lugar, caluroso y oloroso a combustible y grasa de avión, fue transformado, por obra y gracia del dinero, en un alegre sitio para celebrar un convivio navideño al cual fui invitado.
escuchen:
la vida da vueltas:
verán ustedes por qué lo digo:
Hace muchos años (quizás 20 ó 16) fui invitado a una merienda bacanal con montañas de comida de alta costura golosa.
Pavos, carnes rojas, vinos rojos, blancos, barriles de cerveza y una cantidad increíble de postres.
Recuerdo que la fiesta fue en un hangar del Aeropuerto Internacional La Aurora.
Unos anmigos de la juerga desocuparon el hangar de su propiedad y lo que quedó fue un horrendo cuarto con piso de concreto mal barrido, techo de lámina, altísimo, y paredes de ladrillo con láminas.
Parecía la oficina de un mecánico de autos, de esos que cuelgan en las paredes posters dominicales del Real Madrid y de rusas en bikini.
Pero ese lugar, caluroso y oloroso a combustible y grasa de avión, fue transformado, por obra y gracia del dinero, en un alegre sitio para celebrar un convivio navideño al cual fui invitado.
Prometo que otro día contaré pormenrores y pormayores de aquel encuentro con Gula y Baco, amigos ya muertos por las crisis de los últimos años.
Lo que quiero hoy contarles es que en aquel lugar, los invitados hacíamos fila para servirnos lo que quisiéramos. Estaba yo con mi plato (ya manchado de grasa por los residuos de algún pavo)avanzando en una fila para llegar a una isla de carnes cuando se coló delante de mí un señor alto y culón. Él, con una bebida en la mano (alguna gaseosa, quizás), viéndome de reojo, río y dijo a otro que se me coló con él: "Creo que nos colamos".
Era Abundio Maldonado Gularte, un muy conocido político, alcalde de guatemala entre 1978-1982, creo que director de la Politécnica y otras medallas más.
No me hizo gracia que se me colaran, pero dejé que pasaran sin decir palabra.
Lo que quiero hoy contarles es que en aquel lugar, los invitados hacíamos fila para servirnos lo que quisiéramos. Estaba yo con mi plato (ya manchado de grasa por los residuos de algún pavo)avanzando en una fila para llegar a una isla de carnes cuando se coló delante de mí un señor alto y culón. Él, con una bebida en la mano (alguna gaseosa, quizás), viéndome de reojo, río y dijo a otro que se me coló con él: "Creo que nos colamos".
Era Abundio Maldonado Gularte, un muy conocido político, alcalde de guatemala entre 1978-1982, creo que director de la Politécnica y otras medallas más.
No me hizo gracia que se me colaran, pero dejé que pasaran sin decir palabra.
Juro que es verdad que hoy mismo, por la mañana, el mismo señor avanzaba en una fila en donde nos serviríamos café y panecillos. (Asistimos a uno de esos seminarios aburridos, en un hotel aburrido).
Ya menos culón y menos alto, con un bordón en la mano, lo vi y era el mismo ex alcalde Abundio Maldonado.
Ésta vez, él hacía fila con otro señor y yo me le colé delante. No quise decirle lo que él me dijo un día, hace unos 20 (o 15) años: "Creo que me colé", porque era obvio. Por lo demás, ni él me conoce ni yo a él. Solo sé de su carrera política.
Cogí café y panecillos, y antes de irme a otro sitio me volví a mirarlo. Él me vio, disimulando cortésmente que yo me le había colado, acaso sin darle la más mínima importancia. Yo solo le guiñé un ojo, y me fui.
Es hora de volver al seminario. Pero antes, les recuerdo que la vida da vueltas.
Y al decir que da vueltas me refiero a algo que es inevitable, sorprendente y que solemos ver con indiferencia, pero estoy seguro de que muchos de ustedes saben de qué hablo.
Es hora de volver al seminario. Pero antes, les recuerdo que la vida da vueltas.
Y al decir que da vueltas me refiero a algo que es inevitable, sorprendente y que solemos ver con indiferencia, pero estoy seguro de que muchos de ustedes saben de qué hablo.
Lo que les cuento es real. No me interesa inventar un cuento para decirles que la vida es sorprendente.
Abrazos, y que siga la chingadera.
Abrazos, y que siga la chingadera.
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Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as:
Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/
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