Amigas blogueros: Les comparto esta fumada. Espero que la letra C los colme de coitos.
Cambiar, claro que conviene cambiar
Como quiero comentar con C, considero que convendría combinar citas coloquiales con ciertas curiosidades. Creo que cuidadosamente colaboraré con cultivar criterios conformistas.
Como cuesta conseguir calificativos, cada cuanto colocaré «que», «qui» ... conforme corrija cada capítulo.
Comencemos:
Contradictoriamente, congresistas cínicos conviven con cultos compatriotas; cabezones consumados coinciden con crápulas que quieren confundirnos. Con cada casco contaminan cuanta carretera conocen. ¡Caracolean como cabras!... Como ciertos clérigos cabrones cuyas conductas confunden.
Claro que cada cual crece con costumbres colaterales, como cuando comemos, como cuando caminamos, como cuando cagamos; cada cual crece con conflictos colosales. Que cada quien cante como quiera, claro; quien crea que conviene colaborar con cuanto caballo compra conciencias, que colabore. Complicará ciertas cosas. Consecuentemente, querrá quejarse cuando comprenda que caprichosamente cooperó con cerotes criminales, con crápulas que compran cerebros como quien compra coliflores.
Cambiar, claro que cuesta cambiar. Ciertos comerciantes quieren cobrar con creces cada cosa que compran. Cínicamente, quieren convencernos, canturreando: «Conciudadanos, contribuyamos comprando caro». «Contertulios, cómprenme, que compré costoso». Claro que cuesta cambiar.
Creo que convendría que comiencen ciertos coros clericales: Curas católicos que cometen crímenes contra quinceañeros culminarán corroídos. Capellanes que, cuando conspiran con Cupido, cogen con carismáticas católicas. Catequistas codiciosos que quisieran quedarse con cada centavo, cuales carteristas con corbata como Cash, como Caballeros, quienes cuentan cada costilla como carniceros con cuchillos ¡Cabrones, Cretinos, Codiciosos, Cobradores Culeros! Quiera Cristo que ciertas costumbres cambien completamente.
Cambiar, claro que conviene que cambiemos, constructivamente, como cuando Quirio Cataño consideró que Cristo querría cambiar color, contribuyó cualitativamente cuestionando criterios conformistas. Cataño contradijo con capacidad. Creo que convendría copiarle.
Queridos camaradas:
Convivamos con categoría; cambiemos cuidadosamente. Condescendamos. Cohabitemos construyendo; compartamos cariñosamente. Consideremos que cada ciudadano querría quitarse quinientas complicaciones que carga como castigo. Quien quita que cada ciudad construya cerros cálidos, cielos claros cuales cántaros cuyo contenido cause contento. Cronológicamente, cada cual crece cuando consigue controlar cuanta carestía contiene.
Creo que conviene concluir.
(Otro día les comentaré con la «v» de Volicía Nacional).