En mi pueblo, así se curaban antes los males:
Para los resfríos: cebo en la nariz, los pies metidos dentro de un balde con agua caliente, la cabeza tapada y caldo de pollo. Uno no debía bañarse durante varios días, tal como hoy lo hacen los europeos sin tener resfríos.
Una vez, me dolía el oído y mi abuela llegó con una mujer con leche en los pechos que me echó una gota de leche adentro del oído. Ahhh… El dolor desapareció.
Si alguno se quemaba, el ajo y la cebolla servían como cataplasma. La cebolla era machacada o se cortaba en cuatro; con un poco de azúcar, era dejada en el patio toda la noche, de manera que el sereno la robusteciera.
Ya sé que parece un cuento, pero no es tal. Es cierto. Recuerdo que las mujeres de antes, después de que daban a luz, pasaban 40 días sin salir del cuarto, en cama y sin bañarse. La única limpieza era la que les daba una persona de confianza, quien le pasaba aceite vegetal por todo el cuerpo. Por razones obvias, eso no lo hacía el marido, porque podría terminarle untando diferente crema y no con la mano, precisamente.
Algo que no me consta, pero que suena interesante, es que, según dicen, los mayas o los aztecas, cuando había fiebre, abrían un zopilote por el centro y sangrando se lo pasaban por los pies al enfermo. Las mujeres mayas no se bañaban durante la regla. Los hombres no se bajaban nunca el prepucio y conservaban dentro una materia color moho.
Lo que sí me consta es que curar la mollera con hoyo (Glosario: Mollera con hoyo: frente con señales de desnutrición en los recién nacidos) se ponía a calentar alucema; la madre jalaba el humo con la boca y soplaba la mollera.
Para tener buena vista, nada mejor que tragar un par de ojos crudos de toro, todas las mañanas, o sangre de toro cada medio día.
Cuando alguien se cortaba la piel, encima le ponían telas de araña, telas de cebolla o se le dejaba caer un chorro de gas, pues cualquiera de esas cosas era coagulante.
Era asqueroso tener un empacho (haber comido demasiado), porque la cura era un masaje sobre el estómago, con la palma de la mano abierta y bien llena de manteca de cerdo, desde el pecho hacia abajo del ombligo.
Para curar la «desipela» (hinchazón de una pierna): cójase un sapo vivo; agárresele cuidadosamente de la cabeza y de las patillas y pásele la panza, que es caliente, sobre la pierna. Unas 10 pasadas bastan.
Para el dolor de cabeza: póngase dos pedacitos de frijol crudo «sobre los sentidos» (las sienes).
Para la anemia: corte «cojollitos» de jocote y sírvalos como en ensalada. También funciona comer la carne de res cruda sangrando.
Si «se le cayó el cuajo» al niño de un año: (no sé con exactitud qué es el cuajo, pero es algo que está dentro del cuerpo y que «se tiene que sentar») agárrelo de los pies y póngalo de cabeza como si fuera un recién nacido, péguele tres palmadas en las plantas hasta que chille, así el cuajo volverá a su lugar y además desaparecerá el hoyo en la mollera.
Si un niño tiene el estómago grande, las piernas delgadas como un palillo y los pies hinchados como vieja que vende tamales, déle de comer pollitos cocidos, lo más tierno que se pueda, durante 7 ó 14 días.
Si tiene mal de ojo: déle de tomar las aguas de 7 montes y pásele un huevo crudo (de gallina, no de él) sobre el cuerpo.
Una vez, cuando tuve paperas, mi mamá me colocó un trapo que me amarraba la quijada con la cabeza y adentro puso carne cruda y tomate. ¡Puta, madre, qué linda era mi madre!, pero aquello apestaba todo el día y duró una semana. Como éramos tan pobres, cada noche nos comíamos la carnita bien asada.
Saludos, amigos blogueros y humanos del planeta tierra. Los beso y los bendigo con la mazorca del maíz en la mano contra las hemorroides. Todo lo dicho aquí es cierto. Firmo ante juez… El Moscardón.
Para los resfríos: cebo en la nariz, los pies metidos dentro de un balde con agua caliente, la cabeza tapada y caldo de pollo. Uno no debía bañarse durante varios días, tal como hoy lo hacen los europeos sin tener resfríos.
Una vez, me dolía el oído y mi abuela llegó con una mujer con leche en los pechos que me echó una gota de leche adentro del oído. Ahhh… El dolor desapareció.
Si alguno se quemaba, el ajo y la cebolla servían como cataplasma. La cebolla era machacada o se cortaba en cuatro; con un poco de azúcar, era dejada en el patio toda la noche, de manera que el sereno la robusteciera.
Ya sé que parece un cuento, pero no es tal. Es cierto. Recuerdo que las mujeres de antes, después de que daban a luz, pasaban 40 días sin salir del cuarto, en cama y sin bañarse. La única limpieza era la que les daba una persona de confianza, quien le pasaba aceite vegetal por todo el cuerpo. Por razones obvias, eso no lo hacía el marido, porque podría terminarle untando diferente crema y no con la mano, precisamente.
Algo que no me consta, pero que suena interesante, es que, según dicen, los mayas o los aztecas, cuando había fiebre, abrían un zopilote por el centro y sangrando se lo pasaban por los pies al enfermo. Las mujeres mayas no se bañaban durante la regla. Los hombres no se bajaban nunca el prepucio y conservaban dentro una materia color moho.
Lo que sí me consta es que curar la mollera con hoyo (Glosario: Mollera con hoyo: frente con señales de desnutrición en los recién nacidos) se ponía a calentar alucema; la madre jalaba el humo con la boca y soplaba la mollera.
Para tener buena vista, nada mejor que tragar un par de ojos crudos de toro, todas las mañanas, o sangre de toro cada medio día.
Cuando alguien se cortaba la piel, encima le ponían telas de araña, telas de cebolla o se le dejaba caer un chorro de gas, pues cualquiera de esas cosas era coagulante.
Era asqueroso tener un empacho (haber comido demasiado), porque la cura era un masaje sobre el estómago, con la palma de la mano abierta y bien llena de manteca de cerdo, desde el pecho hacia abajo del ombligo.
Para curar la «desipela» (hinchazón de una pierna): cójase un sapo vivo; agárresele cuidadosamente de la cabeza y de las patillas y pásele la panza, que es caliente, sobre la pierna. Unas 10 pasadas bastan.
Para el dolor de cabeza: póngase dos pedacitos de frijol crudo «sobre los sentidos» (las sienes).
Para la anemia: corte «cojollitos» de jocote y sírvalos como en ensalada. También funciona comer la carne de res cruda sangrando.
Si «se le cayó el cuajo» al niño de un año: (no sé con exactitud qué es el cuajo, pero es algo que está dentro del cuerpo y que «se tiene que sentar») agárrelo de los pies y póngalo de cabeza como si fuera un recién nacido, péguele tres palmadas en las plantas hasta que chille, así el cuajo volverá a su lugar y además desaparecerá el hoyo en la mollera.
Si un niño tiene el estómago grande, las piernas delgadas como un palillo y los pies hinchados como vieja que vende tamales, déle de comer pollitos cocidos, lo más tierno que se pueda, durante 7 ó 14 días.
Si tiene mal de ojo: déle de tomar las aguas de 7 montes y pásele un huevo crudo (de gallina, no de él) sobre el cuerpo.
Una vez, cuando tuve paperas, mi mamá me colocó un trapo que me amarraba la quijada con la cabeza y adentro puso carne cruda y tomate. ¡Puta, madre, qué linda era mi madre!, pero aquello apestaba todo el día y duró una semana. Como éramos tan pobres, cada noche nos comíamos la carnita bien asada.
Saludos, amigos blogueros y humanos del planeta tierra. Los beso y los bendigo con la mazorca del maíz en la mano contra las hemorroides. Todo lo dicho aquí es cierto. Firmo ante juez… El Moscardón.
14 comentarios:
Muchos escritores han dicho que es bueno leer un par de malas novelas porque en ellas existe el ejemplo de cómo no se debe contar una historia. Alguna vez, alguien dijo que la vida real, muchas veces se parece a la mala literatura, pues de alguna forma el príncipe azul logra rescatar a la princesa del cuento y viven felices para siempre. La mala literatura, a parte de no hacer creíble una ficción, logra volverse un novelon rosa donde a todos les da por enamorarse, como en las telenovelas mexicanas. Pero, lo malo en la mala literatura es la superficialidad con que tratan de abordar los grandes problemas humanos, y la mala forma en que resuelven todo con amor.
Saludos, y gracias.
Sr. Moscardon:
Le diré que muchos de los remedios caseros de su pueblo se practicaban tambien el mi pueblo. Recuerdo la capita esa transparente de cebolla sobre mi dedo... el cual.. pues al final de cuentas se volvio una mega infeccion.... pero bueno.. creo que algunas cosas si funcionaban, otras por pura casualidad se resolvian asi, como lo del hipo en los niños (esa cosita roja en la frente) en fin... creo que lo mejor de todo era el amor con que las madres y abuelas buscaran el remedio casero.
Saludos.
sin pasarme de docta, te diré, que en mis pobres estudios, cada tradición tiene una base lógica y cada costumbre, tiene un conocimiento científico por descubrir...
lo de la anemia, por supuesto que beber sangre mejora la anemia y el niño hinchado y desnutrido mejorará con los pollitos cocidos porque necesita proteína. la cebolla y el ajo son antisepticos (matan a las bacterias) así que la cosa funciona, el problema es que también son irritantes y no deben usarse sobre piel herida o quemada.
un día de estos les doy un curso sobre cómo una creencia tiene una base de realidad más que palpable.
la ciencia nace de las creencias,y las mejores medicinas para el cáncer, además de la penicilina, nacieron en una cocina.
un abrazote
ahhh, no entendí de donde viene don ulises, igual, me gustan tus medicinas moscardón, ¿para la calentura que usas?
!DE ANTOLOGIA! EXCELENTES TIPS MEDICINALES!!!!
LO DE LOS OJOS DEL TORO ME INTERESARIA... DADO QUE SOY CIEGA
!SALUDOS! UN PLACER LEERLE! :-) (-:
Para Nicte, disculpe la transpapelaciòn, venìa con resaca y ya que el master daba recetas de remedios caseros, pues, por la literatura hombre... pense en poner un poco de humor, pero creo que falle..jajaja, saludos.
POr cierto, hay un remedio para la temperatura, es decir, la fiebre: cortar un limon en rodajas, y llenarlas de cafe Miramar (you remember), luego se ponen en los pies del calienturiento y en poco tiempo se le apaga el fuego.
Otro mal es el escupelo, que se cura tapandose los ojos por la sexta...jajaja
Maistro Moscardón, aguas con publicar dichos remedios que se truena a la Beyer, la Pfizer y al Dr. Simi.
Yo la chorrié con la del mal de ojo, pues si me pasé el huevo equivocado :o
Saludos master, cuando le toca cabalagar de nuevo?
Moscardón, ya tu sabe chico por qué te comento hasta hoy...
Te diré que un día me corté un dedo y la sangre corría desenfrenada. Mi querido Haroldo me puso una capa de piel de cebolla y la sangre se detuvo como por encanto.
Otra vez, durane una elección de Rabin Ajau una cochina avispa (o bicho parecido) me pegó un piquetazo que me hizo llorar. Una joven del lugar me preguntó si tenía inconveniente en que usara su saliva y le dije que no. Entonces me untó su saliva en el piquete y luego le puso azúcar. Los poros de la piel se abrieron y la inflamación bajó como por encanto. Eso sí, me pegué tremendo cuaje y me perdí el concurso.
:o(
Eso de la "disipela" yo lo ví con mis propios ojos guatemaltecos, porque así curaron a mi hermana. Todavía tengo el trauma.
Ulises Bloomsbury
Espro que el remedio para hacer buena literatura no incluya la lectura de malos blog, porque, entonces, empacharìa a la banda.
Saludos, Ulises, y que la buena literatura estè contigo, y con tu espìritu.
Levantemos el corazòn. LO tenemos levantado hacia el Señor Lemus.
Demos gracias al Señor Nuestro Dios. Es justo y necesario.
En verdad...
Abril
Los remedios, por lo visto son universales.
yo recuerdo una ficha sobàndome la cabeza por un chinchòn (chichòn) Còmo me dolìa, pero me decìan que asì no se infectaba.
Muchas funcionaban. la cebolla tiene propiedades coagulantes, creo.
Y, claro, ante todo, el amor de las madres que hasta nos cantaban las nanas de la cebolla.
abrazos y que la salud, el amor y el dinero te acompañen esta semana.
Patricia Hernàn Cortez
hola, colega, suponmgo que puedo llamarte asì, pues vos con tus ciencias de blancos y yo con mis remedios caseros òdems fortalecer el mundo y las universiades.
Pues mira, colega, a mi mamà le diron pollitos.
yo creo que hasta las supersticiones de antes tienen su razòn de ser, ya no digamos los remedios.
Y tengo mal de ojo..... Leì tu libro y se me saliò escupelo. Està bien bueno, ya hablaremos de eso.
besos
Nicté
para la calentura nada mejor que poner a calentar agua y sentarse en baño marìa. Pero, ante todo, lo mejor, hija mìa, es llamar a tu mèdico favorito.
slaudos y que sigas teniendo muchos frejoles.
MICHIGAN AND ONLY YOU
Un abrazo y me alegra saber de ti. espro que te caigan bien los ojos de toro. Pueden ser de perro, pero eso no està comprobado, asì que buena suerte.
Te deseo lo mejor esta semana que se levanta y, ante todo, mucho mucho amor.
Kontra
Que viva el doctor Simi. Un desgraciado le pegò a uno que està por la zona 1. Què grotyesco, Kontra, el muñeco rièndose y en el suello. Segùn creo, el chavo que le pegò tomò la idea del gringo que pijaseò a un barnie. Cmo sea, de que los hago quebrar, los hago quebrar, o por lo menos a mis colegas de la bayer.
Hoy cabalguè, compañero kontra korriente, pero kabalgarè un libro este lunes, de mi colega la doctora cortez
salud, tequila y pisto!
Nancy
la ssangre tiene coagulantessss. Un dìa de essstos te doy un curso de csssebolla.
jajejijoju La saliva de alguien que se acaba de despertar es buena para pegar madera o vidrio. cuando se seca, se entiesa como epoxi.
Dicen que escupiendo el ojo de un moribundo este despierta, pero ese extremo no se ha comprobado. Admeàs, el escremento de gallina es bueno para el pelo. Yo me echè y se me cayò màs y màs, asì que matè a la gallina y que siga la chingadera.
Saludable filis filis tea
a un viejo de mi cuadra, cuando yo era pequeño, decìan que se le metiò un sapo de guaro y por eso chupaba. se lo sacaron y de verdad, segùn dicen, saltò el sapo. Otra doñita tambièn fue presa de la disipela, era la que nos rompìa las pelotas (de futbol).
Abrazos y una tonelada de cariño a mi amable filis filis tea.
Lo malo de la Buen Literatura, es que se deja pijacear por la Mala.
saludos MOscardon, por cierto, hablanos mas en parabolas...jajaja
No sabía que el agua de los 7 montes se podía tomar... me imagino que ha de saber bien feo. Lo que sí sé, es que si te bañás con esa agua, sobre todo cuando está tibia, pasás una noche estupenda por la relajación que te da.
Saludos.
Fierita
el agua con sal y ajos es buena para dormir bien, segùn parece, relaja los mùsculos fy los lleva a un estado de casi asfixia temporal, y de hediondez.
saludos
JA JA JA JA me recordastes a mi abuela, una noche de invierno mi papá me dijo, vamos mijo tenemos que buscar un sapo, entre más gordo mejor, para pasárselo en la pierna a mi mamá, pero te cuento, no solo era hinchazón, también como que se descascaraba la piel... en fin no creo que el batracio haya curado a mi abuela, porque ella aún vive, y siempre pasa huntándose sus cremitas...
Publicar un comentario en la entrada