Úsala tú, mujeriego, esa tapita de agua gaseosa, como cenicero.
Grande es la boca que suelta la humarada, y sabias son las palabras que auguran muerte segura.
Toda mi madre es tabaco, es cáncer y es pulmón. Fuma tanto los mentolados como los no mentolados. El amarillo de sus dientes y el aroma de su boca bailan la danza de la nicotina y el alquitrán.
Fumar nos produce un fino sarro en los dientes, un enfisema pulmonar y un carcioma cutáneo en el cutete. Si eres, camarada, un ganador, serás un superhombre que hace rueditas y remolinos con el humo.
Fuma de cara al horizonte, fumadorazo, prende con elegancia los cerillos y suelta la llamarada del tren, que pasa pitando su pito con el humito.
Ciertas mujeres echan el humo por los oídos. Lucen preciosas con su bronquitis crónica cuya complicación deriva en un baboso reflujo esofágico. Babas y babas fluyen despellejadas. Osteoporosis, cardiopatías e hipertensión, cúmbala, cumbála cumba cumba hé. Boquilla, filtro y esqueleto. Encendedor, braza; tu enorme bocota se cierra chiquita como una carterita.
Los vehículos fuman dentro del planeta. El planeta tiene úlcera gástrica y cáncer en la piel, y además tiene la enfermedad de Buergerás, misma que a saber qué diablos es.
Fumar, dicen, produce ataques cardio pulmonares, obstrucciones en la traquea y falta de erección. Una cajetilla diaria son US$528 al año. Conclusión: Divertirse no es caro.
Este servidor, por circunstancias de la vida y del destino, tuvo que vivir durante dos años en un hotel de mala muerte. Era éste tan malo que uno podía fumar dentro del ascensor. Y el ascensorista, que siempre estaba borracho, le decía al respetable huésped: “¿Quiere fuego, Caballero? ¿Me regala un cigarrito?”.
Ellas, las que fuman, caminan moviendo la cintura. Fiúuu, echan el humo, fíúuu pasan fumando cuales actrices que chupan por la punta de la boquilla plateada y sueltan el humo sobre la cara de su amante. Fiiu, las cancerosas, fiuuu, las que echan flemas.
Ellos, los hombres, fuman con la trompa de lado. Bogart se ponía de lado y tiraba el humo del cigarro sobre la cara de su rival. En los restaurantes junto al caldo, en las cevicherías junto al camarón, está la boca abierta del fumadorazo, pídele tú, compañero, un jaloncito y un trago de caldo.
Oh bloguero que escuchas emocionado estos versos, sabed que fueron escritos para muchos como vosotros, y que todo fue en vano.
(Dedicado a las víctimas de la ley antitabaco que entra en vigor este mes… ¿o ya entró?).