martes 24 de marzo de 2009

Salud, viejos italianos

Diez tenedores, los Corn Flakes y la tele. Todo está patas arriba en mi casa, pues estoy arreglándola.
Dos o tres veces he hecho estas cosas en la vida, y siempre es divertido.
Una vez me fui a vivir a un hotel de mala muerte. Era un sitio en el que uno fumaba dentro del elevador. El recepcionista se mantenía borracho, igual que yo. Me decía, en serio y por equivocación, que él era el Play Boy. Un día entendí que quería decir el Bell boy.
Frente a mi cuarto vivían unos viejos italianos. Entonces, escribí este poema que, en una parte, dice:

"En las otras habitaciones
la gente se divierte a todas horas mientras yo sigo aquí,
chingándome los pulmones
y este hotel se pone cada día peor.
Dos maricas hay en el cuarto vecino
y unos viejos italianos beben todo el día
y se gritan de noche

Un dìa de estos partirè de aquì
y estos bloqueos insustanciales
serán solamente estiércol resquebrajado
y habré de preguntarme: ¿Por qué no cogieron mis manos,
los cuernos en lugar de la moña
del toro?"

miércoles 18 de marzo de 2009

Hoy no morirà mi madre ni yo ni habrà un terremoto

Hola, blogamigues
Estoy de vacaciones. Alguna vez gozaremos de ls vacaciones eternas. Yo decidì que voy a morir a los 87 años. En serio.
Por ahora estoy vestido de jardinero, plomero, carpintero, sacudidor y haragàn. Algo que sè hacer a la perfecciòn es haraganear. Dice una religiòn oriental que lo màs difìcil del mundo es no hacer nada. Y es cierto. No es lo mismo haraganear que no hacer nada. No hacer nada es dejar la mente en blanco todo el dìa, no solo una hora. Es ser testigos de nosotros mismos. El bucear en la profundidad de nuestro ser y observar de què estamos hechos. o heches.
Un dìa no quedarà blog sobre blog. Todos nuestros resentimientos y temores; nuestros deseos y aspiraciones moriràn. ¿què nos llevaremos? Ni siquiera una camisa.
Esta noche no morirà mi madre. Hoy, mièrcoles 18 de marzo del 2009, no morirà mi madre y eso me hace feliz.
Tampoco habrà un terremoto, lo garantizo.
Perdonen, bloamigues que me ponga asì de sentimental, pero me da por hablar esas cosas cuando en mi corazòn hay emociones fuertes. Lo que hoy siento es que ustedes y yo, todos somos lo mismo. Nos vemos ante un espejo y mi hipòtesis de la Eternidad es que todos seremos alguna vez el otro, en las mismas circunstanicas.

Llamo al plomero y me arruina el refrigerador
Llega otro experto y me arruina la estufa cuando mueve la refri.
Llega otro experto y me quiebra un jarròn cuando intenta componer la estufa.
Yo soy todos ese mismo reparador.

Besos.

martes 10 de marzo de 2009

Del dìa internacional de la mujer, los pasteles y la sangre

AMiga bloguera radical, no leas este correo.
Bueno, es màs bien un desahogo, pues estoy de vacaciones, descalzo y en boxer.
Odio la palabra Fèmina. Siento como si fuera un sustituto de una palabreja sexy. Pero eso no le importa a nadie. Lo que sì le puede importar a muchos, camaradas, es que el pasado 8 de marzo fue el dìa internacional de la mujer, entre la sangre, la pinturas de labios y los pasteles.
Una de las desdichas que he notado es que los comerciantes, los filibusteros y las nenas fresas se han venido cagando en el dìa.
Hay ofertas de peluches, globos, dulces; hay una promociòn letal que anuncia regalos para "las mujercitas en su dìa". Ja!, Jo! y Puta!
Es de pinturas de labios y pasteles porque muchas mujeres negociantes ponen anuncios en sus salones de belleza. Habràse visto, ¿eso es lo que muchas entienden por dìa internacional de la mujer? Afortunadamente, son màs las de avanzada, las inteligentes y cabronas que saludan con la frente en alto, siempre. Pero otras estàn convirtiendo un dìa emblemàtico y punto de partida en uno semejante al dìa del cariño cuando, por cierto, se llenan los moteles al igual que el dìa de la secretaria.
ni todas las secres son putas ni todos los hombres somos machistas y burros. De acuerdo.
y no defiendo el dìa ni estoy fingiendo feminismo para simpatizar con las mujeres, tal como lo hacen cientos de caitudos que fingen solidaridad y en el fondo sienten odio. Los veo en la tele, los conozco; los hay hipòcritas que cargan pancartas, son famosos y tambièn desconocidos que andan en las calles.
Lo que pasa es que año con año se pierde la perspectiva de los dìas que dignifican a las personas. Yo amo a las mujeres y las respeto, sin excepciòn. Ojalà y las nuevas generaciones comprendan los orìgenes y objetivos de ese dìa para que en unos años eso no se convierta, como ya dije, en algo trivial.
Mientras tanto, siguen muriendo mujeres a manos de malditos criminales. MIles de ellas siguen siendo descalificadas, muchas veces, hasta por las mismas mujeres lìderes.
Lanzo desde aqì un aullido al universo, un saludo a todas y una maldiciòn a quienes desclifican, son racistas y carecen de testìculos (a excepciòn de ellas).

hasta pronto, voy por un cafè.

martes 3 de marzo de 2009

Cinco maneras de anunciar la llegada del verano

Aunque aún hace frío, dentro de poco estaremos asoleados y en mangas cortas.

1. Llega el verano (visto por un moralista).
Lamentablemente, miles de cristianos pecarán en las playas públicas por estos días. Las vacaciones son para recogerse en casa. Hay señoritas que —faltando a la decencia— se muestran demasiado expuestas en las playas; a veces, portan trajes tan diminutos que pareciera que andan como Dios Nuestro Señor las trajo al mundo. Los caballeros, a su vez, pueden incurrir en el error de observarlas y —peor todavía si se encuentran bajo los nocivos efectos del licor— son capaces de silbarles o de pensar cosas obscenas.
Ojalá que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto.
Tales parroquianos y señoritas de dudosa decencia son como un refrigerador, pues si usted toca un refrigerador, notará que por la parte de atrás está caliente, por dentro está fría y por debajo está sucia; así es el alma de muchos cristianos.

2. Llega el verano (lascivo).
Estas vacaciones hay que ejercitar los músculos hasta debilitarlos. Qué lindas se miran las mujeres, las flacas y las gordas, portando sus trajes de baño color fucsia, verde chillón y anaranjado. Hay bikinis que parecen cintas para zapato. Otras, tenis de niño que ha retozado mucho.

3. Llega el verano (visto má o menos poéticamente por un degenerado).
La luna sudorosa se excita durante la noche y el sol se mete a un sauna. Sudan los vehículos y sudan las bocinas. Algunos obreros trabajan, vaso en mano, con su traguito de alcohol. Viva la gracia y viva el pecado. Es verano y estas noches son esplendorosas. Nuestros poros hinchados se abren como nidos para los mosquitos. Y para las mosquitas. Van los autobuses empapados de calor humano; hay vida en las piscinas amarilleadas del placer líquido diurético meado danzante.
Dan deseos de divertirse como los viejitos cuando juegan ajedrez en un parque.

4. Llega el verano (inconformista).
El sol quema y en las noches dan ganas de disparar contra la luna. Hay vehículos, humo, ruido de bocinas; la gente bebe hasta el amanecer. Nada sería más desesperante que sentarse a jugar ajedrez, como si fuéramos viejos aburridos en un parque.
La tierra está seca y pálida como lengua de un pescado. ¿En esas circunstancias quieren que nos divirtamos? ¡Que las familias, las procesiones y Dios mismo se vayan todos al infierno! ¡Qué playa ni qué maldiciones! La playa se llena de cocos, vidrios rotos, meados, mierda y condones.


5. Llega el verano.
Conviene ir de compras porque por estos días se abaratan las chumpas enguatadas y las gorras de franela. Hay ofertas en los baños turcos. En las cafeterías, sudan los tarros de cerveza y sudan de las axilas los congeladores. Cojamos, como locos, el camino hacia la felicidad. Así que, cualquiera que sea tu opción, blogamigue, pásala bien este verano que pronto estará a las puertas de tu casa, implorando tu abrigo.