
Hace pocos días me vi obligado a comer en Mac Donalds.
Me sirvieron una “hamburguesa de luxe”.
El tamaño y el sabor no pueden ser más miserables y ofensivos, como miserables son los ingredientes.
Saboreando esa torta (maná del infierno) reflexionaba sobre la manera como nos estafan ante nuestras propias bocas. Pero además de eso, me puse a rumiar esto: que los capitalinos, casi todos, estamos desnutridos porque:
-no existe control de calidad en los alimentos. (te vas 15 días a ciertos países y regresás gordito, rosado y vigoroso).
-para los pobres, no hay mucho donde escoger: La despensa familiar (donde una mano quiebra los billetes); para las clases medias bajas y medias: maxi bodegas y los Paiz.-para las emergencias, las abarroterías o tiendas de shumito, donde se consigue un buen almuerzo de tortillas, un panito bimbo y agua pura en bolsa plástica.
Las góndolas que tienen esos supermercados están llenas de productos para presos. Los jamones, quesos, embutidos y camarones, todo es lo mismo. La poca variedad hace que se consuman esas carnes, que no probarían a diario sus dueños.
La única opción es, a veces, consumir de la góndola de productos importados que ponen los paiz en un rincón. Y esa góndola mide un par de metros, con poca variedad de conservas y mucho más caras de lo normal. Es más, esos productos importados ni siquiera son de alta calidad, como lo merecemos todos. (Hasta los beliceños pueden escoger entre más variedad de productos).
En otras palabras, eso es un sucio monopolio. Somos víctimas de un monopolio atroz, de una aberrante avaricia y de una lujuria mercantil que corroe los dueños de supermercados. Babeantes y excitados, no se conforman con vender sus mismas mugres todo el tiempo sino que imponen otra de sus marcas: Suly.
Estamos desnutridos en las ciudades del país porque la clase media, que tiene poder de compra en supermercados, se encuentra frente a frente con chorizos, salchichas y jamones de mala calidad. Y esa marca Suly, aparecida hace unos años, es una mierda de producto que incluye jamones, trapeadores, pan, desodorantes para baño y toallas sanitarias. (bueno, lo de las toallas sanitarias es invento mío, se los regalo).
Ciertamente, una vieja máxima (muy empresarial) te lo advierte: “si no lo quieres, no lo compres”. Es cinismo. Yo no compro suly, por dignidad, pero advierto que me veo obligado a comprar en paiz (lo anoto por si algún día me ven con mi carretilla). Parecerá una inconsecuencia de mi parte, pero no lo es porque otra opción sería vivir cazando, pelando mis propios pollos, haciendo caldos con las palomas de la Catedral Metropolitana, ordeñando mis vacas y fabricando mi propia miel. (a propósito, eso de ordeñar es muy sabroso).
Así que pueden estar satisfechos los avaros esos. O consumimos en sus lugares o terminamos comprando en las tiendas de shumito, que venden exactamente lo mismo.
Por todo eso, hoy lanzo este aullido de dolor al universo, y maldigo a los supermercados paiz, a las hamburguesas de luxe y los jugos de naranja tan asquerosos que venden en burger king. ¡¡¡Todas estas hamburgueserías son cantinas donde el organismo borracho acaba con anemia y desnutrición. !!!!! Aggggggggggggg, spectrum martes mónitor croud !!!!!!!
(Imagen: Saturno devorando a su hijo, de mi tío espiritual Goya. Imagen que, para este caso, retitularemos "Buen provecho").
(Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante:
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