martes 27 de octubre de 2009

Bienvenuxs a guatemaluxs/ TURISMO NACIONAL guatemalteco/ Hahaha/ Oh, viva Tecún Umán y la Florifundia







¡Amigos del mundo entero que nos visitan, si vienen de paseo a Guatemala ya no querrán irse porque aquí la vida es pura uva! ¡La mera tos! ¡La vida es bien chilera!!!!!!

En este magnífico territorio hay un Inguat, mayas, mestizos, ladinos, tostadas con guacamol y mazapán; hay tamales, marimba, procesiones y camionetas exitosas. ¡Extranjeros del mundo! Vengan a Guatemala que aquí se come muy bien el jocón, el kakik, la polvorosa y el caldo de tumaca.

Hay puestos de pupusas para los salvadoreños; tortas locas para los mexicanos, Mc Donald’s para la gente aburrida y güaro Venado para alegrar los corazones.

Aquí no te lincharán, amigo surcoreano, tú sabes karate.

Si eres japonés, puedes traer tu cámara de video, tu cámara fotográfica y hasta un perro mascota computarizado. “Nada te llevarás cuando te marches”, dice una canción.

Amigos vietnamitas, por favor, eviten cortar las ramas de nuestros árboles para hacerse un búnker en sus jardines.

Por si acaso sois adictos a la marihuana, ¡bienvenidos! Guatemala es un país democrático. Están ustedes en la Tacita de Plata, brinden sus honores y vistan sus mejores galas ante esta patria poderosa.

¡Inclínense ante nuestra magnificencia orbital! Nuestro Poema Nacional es el siguiente:
“Yo soy puro guatemalteco/ que me gusta bailar el son/ con las notas de la marimba/ así baila mi corazón”.

Como pueden notar, nuestro arte es más interesante que el de toda Europa, porque Europa está loca y todo el Sur de América es espantoso y aburrido. ¡Qué vivan los tamales y nuestros poetas de pueblo! “Con las notas de la marimba/ así baila mi corazón”.
Tenemos más poemas, pero por ahora sólo les obsequiamos éste. Basta añadir que nuestra literatura es más ágil que una lechuga, nuestro escudo es un corazón, essss, el Chapulín Colorado, no contaban con nuestra astucia: así de originales y auténticos somos (también yo me parezco muy simpático).

Los extranjeros desconfían tanto de nuestra comida títpica que se desayunan yogur, comen fruta y cenan agua mineral. Se van bien flacos. Y panzones como niños lombricientos cuando comen mucho de nuestros deliciosos frijoles volteados.

Damas y caballeros, y ahora con ustedes: ¡Nuestro Árbol Nacional! (aplausos, ¡clap! ¡clap! ¡clap! y canchinflinessssssshhhhhsss) Gracias, gracias.
Nuestro Árbol es la Ceiba y la Flor Nacional es la Florifundia, digo, la Monja Blanca. Nuestro héroe es Tecún Umán. Y nuestra guerrilla era la el EGP y el ORPA (QEPD).

Hay un hotel que así se llama, Hotel Monja de Tecún, pero no te lo recomiendo, amigo taiwanés, porque es para narco socializar; pero si te gusta la cocaína, pues adelante, allá tú, y mejor si entras con una señorita, pues para eso también sirve.
(Horarios/Travel advisory: La hora seca termina a las 3 am y se abre a las 4 am, no hay problema).

Estamos en El Corazón de América, ven y disfruta de nuestro bacalao para dar besos bien frescos.

Extranjera: consíguete un tu chico maya, de esos que cargan colita, barba y un morral típico, suelen ser bohemios y nacidos en la capital, ni siquiera hablan su idioma maya pero te harán pasar un buen rato; así que no te vayas con las manos vacías.

Y recuerda, bloguere, que quien ayuda a un extranjero, en cualquier parte del mundo, ayuda a un peregrino que bien podría ser el de la Calzada de Emaús.


(Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/)

miércoles 21 de octubre de 2009

Vistazo al parque central/ merolicos/ la culebra y el infierno/ el bombazo de 1984 en el parque




El Parque Central de la ciudad de Guatemala fue convertido en una espantosa torta de cemento por el alcalde Lee Duarte, en 1984, pues sus arquitectos pretendieron hacer algo parecido al Zócalo, del Distrito Federal de México; y eliminaron árboles, bancas y los faroles redondos que lo alumbraban. Sentado en ese parque, un día cualquiera, me encontré abriendo ampliamente la boca para ver qué había en él.


Un merolico a grandes voces anuncia que vende sangre de culebra. Esa misma sangre sirve para curar dolores de cabeza y hemorroides, pero además con ella puede averiguar si las mujeres son infieles. Así lo grita por un altoparlante. Tiene enrollada, más muerta que viva, una culebra en el antebrazo.


Unos pasos más allá, un señor grita por micrófono que nuestras almas serán condenadas a lo más profundo del infierno. Nos "sugiere" que ¡aceptemos a Cristoooo!!!!!!! porque ¡el fin del mundo se acerca!!!!!! y los malos sufrirán del llanto y del ¡crujir de dienteeeees!!!!! Utiliza frases convincentes: "Los pecadores serán devorados por las llamas", "la maldición de Jehová caerá sobre los pervertidos..." Trato de no darme por aludido. Es mejor seguir descansando, taparse los oídos y cerrar los ojos. O bien es bueno "aceptar a Cristo”, quien quita y ése es mi día.

Hay vendedores de hierbas que tienen líquidos turbios en frascos donde hubo compota o leche. El vendedor levanta uno y nos dice a los presentes que así de turbio tenemos el vientre debido a nuestro tabaquismo (a propósito, les cuento que dejé de fumar gracias a la lectura del libro Easyway, de Allen Car. Se los recomiendo. También pueden buscarlo como “Es fácil dejar de fumar, si quieres” -prosigo); tenemos así el vientre debido a nuestro alcoholismo, a nuestra mala alimentación; tenemos de ese color en las entrañas porque tomamos mucha gaseosa, mucho café, no hervimos el agua, comemos mucha grasa, porque existimos, pues, porque existimos.


Convencido de que uno es una calamidad, de que está podrido en cuerpo y alma, puede que todavía queden ganas de seguir descansando en otra banca: hay señoras que venden, del lado de la Biblioteca, muy buen atol de elote, arroz en leche, pan con frijol, tostadas, qué va a querer...

En el suelo observamos la huella nacional: basura de elotes, naranjas exprimidas, bolsas amarillas, colillas de cigarros, papel periódico, vasos plásticos, cajitas de chicle ya sin chicle, botes de jugo, de agua pura, latas de agua gaseosa, servilletas sucias.


¿Alguien recuerda la matanza? Una bomba estalló cerca de este parque, el 5 de septiembre de 1980, a las 9:35 de la mañana. Fue en la época de Romeo Lucas García, general que gobernó de 1978 a 1982. Hombre de mente anquilosada, de mano dura; uno más de los muchos criminales que gobernaron este país. Esa vez murieron lustradores, taxistas y transeúntes. Las imágenes de la TV mostraban brazos por el suelo, piernas, zapatos. Eran personas trabajadoras. Los que así mataron nunca fueron castigados. Para ellos todo el llanto, el crujir de dientes y las más candentes llamas del infierno.

El bombazo fue atribuido por el gobierno de Lucas a la guerrilla, y por la guerrilla al gobierno de Lucas. Hubo siete muertos, más de 200 heridos, más de 50 vehículos destrozados. Fueron 20 candelas de dinamita las que metieron dentro de un picop. La noche de ese mismo día mataron al por entonces famoso locutor, crítico del gobierno, Timoteo Curruchiche.

Es una pena terminar contando tragedias, pero, para alegrar los corazones, brindemos juntos con un elote loco (maiz con mostaza, mayonesa, salsa de tomate y queso) a la salud de las manifestaciones con bombas lacrimógenas que se dan de cuando en cuando en este parque; de las procesiones de Semana Santa y de los mitines políticos, todas éstas, tradiciones de nuestra guatemalidad. Pero también brindemos a la salud de la Concha Acústica, donde a veces bailan marimba en vivo los adultos, hip hop los chavos y, otras veces, unas damas cristianas lanzan La Palabra de Dios con sus coritos.

(Pintura: El Grito, de E. Munch)

(Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/)

martes 13 de octubre de 2009

La loca historia del Monje Loco




Españolete mal informado, llegó cinco siglos más tarde a las Indias Españolas.
Evidentemente, nadie le dijo que aquestas malditas tierras ya habían sido conquistadas, colonizadas y exfoliadas de ida y venida.
El Monje Loco, suponemos, se durmió en el trayecto cuando venía en la carabela Niña. Algún barbitúrico lo habrá sedado durante cinco siglos hasta que despertó en algún lugar de Puerto Barrios.
Por estos días, en la Guatemala del siglo xxi —moderna, culta, arrogante, intelectual y soberbia— el Monje Loco hallose hundido entre las selvas peteneras, acaso alimentándose con mandiocas, y según dice, organizó a 300 mil campesinos que estarían armados hasta los dientes, con bombas ocultas hasta en el culo, con tirabuzones, hachas, palomas mensajeras con torpedos en las patas, machetes en la punta de largos palos para enfrentarse a la usanza de los cruzados; fabricaron, él y su ejécito guerrillero, catapultas (que, por cierto, son los primeros robots que se conocen en la historia de la humanidad), además de ballestas con dardos envenenados y bombas molotov.
El españolete cogió sus cosas y se puso a navegar, una camisa, un pantalón vaquero, y una ilusión: la de convertirse en algo así como el mítico subcomandante Marcos de México, el sobadísimo Che Guevara, el comandante en jefe Fidel Castro, el legendario Pie de Lana (un mítico ladrón que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y que fue colgado en un aguacatal del Cerro del Carmen, ciudad de Guatemala, para servirle a usted); Y vino a organizar a los hindúes (él creyó que estaba en la India).


Hace dos días hubo un apagón de electricidad en todo este país. El Monje Loco se atribuyó el ataque y dijo que era una advertencia de su poder al frente de sus 300 mil indígenas campesinos armados. Advirtió, además, que eso era el inicio de la revolución del siglo xxi.
Muchos aplaudimos —con Standing ovation y todo— la moción, pues aburridos de tanta miseria aguardamos a que suceda algo más que un perro atropellado en medio de la calle. Le dimos, decimos, un Standing ovation al nuevo líder de la guerrilla latinoamericana. Y muchos retomamos viejas y gastadísimas consignas: aquello de “Gobierno ladrón”, “Ricos imperialistas” “Muerte a los tiranos” y demás vejestorios guardados en nuestras viejas buhardillas mentales.
Pero lo que en realidad hacía el Monje Loco no era organizar hindúes, si acaso, organizaba su propia vida perdida en aquestas tierras del Señor.
Lo suyo es como asaltar una tienda de helados, o como denudarse y pedir ser arrollado por un toro para llamar la atención sobre los derechos humanos en Cirsjordania; o algo así como hacer huelga de hambre en un parque municipal de Quito para protestar por la violencia en Ruanda.

Cuando se descubrió que el Monje Loco estaba verdaderamente loco, unos campesinos manifestantes lo golpearon. Desconocieron a quien se autoproclamaba líder de un tal Movimiento Revolucionario Nacional. Aquí tengo, frente a mí, la foto del pobre hombre, sangrando de la boca. Me conmueve al máximo. Tuvo suerte de que no le dieran una gran tunda, esto es, una gran vergueada, una zurra, una golpiza al estilo linchamiento chapín.

Cuando lo capturaron y le preguntaron si en realidad se atribuía el apagón de energía eléctrica, si era culpable de haber dejado “sin luz” a más de 13 millones de guatemaltecos (bueno, aclaremos que cuatro millones de los mencionados nunca han tenido energía eléctrica), respondió que ya el ministro de gobernación había dicho que eso se debía a un rayo, y que él no producía rayos, por tanto, no era culpa suya. De manera que es loco pero no estúpido.

El Monje Loco solo nos hizo sonar la alarma. Muchos ya se habían sentado frente a la televisión, con sus papalinas y poporopos en la mano, a la espera de un capítulo más del monje guerrillero. Pero lamentamos informar que ya lo apaciguaron a caitazos. Se descubre que está más loco que una cabra.

El tal se llama Armando Lusquiños; es un español que se hace llamar El Monje y dice que tiene un ejército de guerrilleros dispuestos a reivindicar los derechos de los pobres de Guatemala. Vino a este país en el 2008, cuando colaboró a desbaratar una red de venta de niños guatemaltecos por Internet.

En cierta manera, repito, me enternece verle el hocico reventado. Quizá exagero al decir que está loco, pues no es un asunto demencial psico orgánico; más bien, tuvo la osadía de intentar emprender una lucha en favor de los pobres, según su visión, por supuesto. Pobre hombre. Creo que además tuvo suerte de que no lo lincharan, ni siquiera ideológicamente, a la usanza de un pueblo tan intolerante y agresivo como lo es este guatemalteco.

Saludos desde la trinchera del moscardón neo guerrillero del siglo XXI.
(La pintura es de Diego Rivera)
Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/

martes 6 de octubre de 2009

¿Tocaremos fondo?/ se tranforma Costa Risa/ Nicas pobres, pero honrados

Tenía años de no venir a Costa Rica. Pero muchos más tengo de haber venido aquella primera vez -¿hace 20 años?- que ahora recuerdo muy borrosamente debido a las bocanadas de marihuana y alcohol que alegremente degusté -permítaseme el término- al calor de un tarro de amistades cuyos nombres hoy ni siquiera recuerdo.
Mi intención, sin embargo, camaradas blogueros, no es hoy la de contar mis nebulosas aventuras de hace años, porque carecen de interés.

Lo que quiero compartirles es que me sorprende recibir, en esta antes llamada Suiza de América, advertencias de esta naturaleza: “esa calle es peligrosa” “son cuatro cuadras, pero es de noche y mejor coge taxi” “te pueden asaltar”… etcétera.
Yo vengo de Kosovo, de Irak; vengo del fuego cruzado (todo eso en sentido figurado, claro); quiero decir que vengo de la capital del crimen --para algo tiene que ser útil tanta maldición--. De manera que en vez de coger taxi, camino de noche, y no pasa nada.

Pero tampoco es mi intención compartirles si ando a pie o en taxi; lo que me acongoja es la sensación cabrona de que nuestros países centroamericanos están siendo secuestrados por la violencia y me pregunto hasta dónde llegará todo eso.
Y no solo es Centroamérica. Hablaba con una amiga dominicana que me decía: “República Dominicana era, hasta hace poco, un país hospitalario y tranquilo. Vivíamos con las puertas de las casas abiertas. Ahora, hay secuestro Express y asesinatos en moto…”. Eso está pasando también en Guate.
Pregunto, de nuevo, ¿hasta donde llegará la inseguridad y violencia en la que estamos hundidos? Hay ciudades que todavía son bastante tranquilas. El año pasado (¿antepasado?) estuve en Lima (Perú) y en Valledupar (Colombia), Granada y Managua (Nicaragua). Las cuatro ciudades apacibles como un vaso de agua, tal como era Guate o Costa Risa hace apenas unas décadas. Ojalá y no las veamos dentro de diez años con garitas de seguridad, con policías privados armados, como está empezando a suceder aquí (en Tiquicia).
Por cierto, uno de los países más pobres de Centroamérica, Nicaragua, es a la vez el que tiene menos delincuencia. Es un lugar en el que uno pude andar con mucha tranquilidad a cualquier hora de la noche.
A veces pienso –pesimistamente -claro-, que casi toda Latinoamérica, en un par de décadas, será una enorme ciudad cagada.


Saludos.
(Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante:
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