martes 24 de noviembre de 2009

La vida da vueltas/ lo acontecido en un aeropuerto/ de colarse en una fila para comer bocadillos/ cuita del que fuera alcalde de guatemala

Amigos y amigas del planeta tierra:
escuchen:
la vida da vueltas:
verán ustedes por qué lo digo:

Hace muchos años (quizás 20 ó 16) fui invitado a una merienda bacanal con montañas de comida de alta costura golosa.
Pavos, carnes rojas, vinos rojos, blancos, barriles de cerveza y una cantidad increíble de postres.
Recuerdo que la fiesta fue en un hangar del Aeropuerto Internacional La Aurora.
Unos anmigos de la juerga desocuparon el hangar de su propiedad y lo que quedó fue un horrendo cuarto con piso de concreto mal barrido, techo de lámina, altísimo, y paredes de ladrillo con láminas.
Parecía la oficina de un mecánico de autos, de esos que cuelgan en las paredes posters dominicales del Real Madrid y de rusas en bikini.
Pero ese lugar, caluroso y oloroso a combustible y grasa de avión, fue transformado, por obra y gracia del dinero, en un alegre sitio para celebrar un convivio navideño al cual fui invitado.
Prometo que otro día contaré pormenrores y pormayores de aquel encuentro con Gula y Baco, amigos ya muertos por las crisis de los últimos años.
Lo que quiero hoy contarles es que en aquel lugar, los invitados hacíamos fila para servirnos lo que quisiéramos. Estaba yo con mi plato (ya manchado de grasa por los residuos de algún pavo)avanzando en una fila para llegar a una isla de carnes cuando se coló delante de mí un señor alto y culón. Él, con una bebida en la mano (alguna gaseosa, quizás), viéndome de reojo, río y dijo a otro que se me coló con él: "Creo que nos colamos".
Era Abundio Maldonado Gularte, un muy conocido político, alcalde de guatemala entre 1978-1982, creo que director de la Politécnica y otras medallas más.
No me hizo gracia que se me colaran, pero dejé que pasaran sin decir palabra.

Juro que es verdad que hoy mismo, por la mañana, el mismo señor avanzaba en una fila en donde nos serviríamos café y panecillos. (Asistimos a uno de esos seminarios aburridos, en un hotel aburrido).
Ya menos culón y menos alto, con un bordón en la mano, lo vi y era el mismo ex alcalde Abundio Maldonado.
Ésta vez, él hacía fila con otro señor y yo me le colé delante. No quise decirle lo que él me dijo un día, hace unos 20 (o 15) años: "Creo que me colé", porque era obvio. Por lo demás, ni él me conoce ni yo a él. Solo sé de su carrera política.
Cogí café y panecillos, y antes de irme a otro sitio me volví a mirarlo. Él me vio, disimulando cortésmente que yo me le había colado, acaso sin darle la más mínima importancia. Yo solo le guiñé un ojo, y me fui.


Es hora de volver al seminario. Pero antes, les recuerdo que la vida da vueltas.
Y al decir que da vueltas me refiero a algo que es inevitable, sorprendente y que solemos ver con indiferencia, pero estoy seguro de que muchos de ustedes saben de qué hablo.
Lo que les cuento es real. No me interesa inventar un cuento para decirles que la vida es sorprendente.


Abrazos, y que siga la chingadera.
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Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as:
Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/

martes 10 de noviembre de 2009

La Creación/ la Ley de la sexualidad/ EL cardenal/ La lagartija






El mundo era plano y solo había una molécula de lujuria nadando en las tinieblas.
Los cuatro elefantes que sostenían la Tierra, dormían. El silencio era absoluto.
Y desde el fondo de la Nada brotaron las primeras palabras, que bien pudieron ser estas:

“Hágase la luz…"
“Abracadabra…"
“Eh, tú, Noche, te ordeno que copules con Erebo para que nazca el Día…"

Y la luz fue hecha.

Oh, caros míos. Blogueros de la sustancia multiforme, este cuerpo transitorio rinde honores a su existencia esta mañana de noviembre cuando estoy loco, atrapado en la hermosa lectura de dos libros. Uno es sobre la Creación, desde el punto de vista científico; y el otro es sobre la Creación, desde el punto de vista metafísico. Este último —el que más valoro—, me lo regaló una amiga llamada Maisa. Para quienes no la conozcan, Maisa es pintora, escritora, escultora, basquetbolista, naturópata, poeta, docente, buena gente y decente, todo eso y más en solo 70 años de edad.

Afuera de la lectura hay un ruido que quiero conjurar. Es el del cardenal Rodolfo Quezada Toruño, quien tiene diarrea porque en Guatemala se aprobó una ley sobre educación sexual. Está en contra y llama a la desobediencia civil.

¿Qué se cree este señor? ¿Quién se cree que es? ¿Qué le hace pensar que puede meter a nuestra descendencia, nietos bisnietos y demás familia sus creencias sobre la sexualidad?


Y se hizo la luz,
Y tres dinosaurios surgieron a la vida: Sobre la tabula rasa el primer dinosaurio fue la Iglesia Católica (bendita y alabada sea); el segundo dinosaurio fue la iglesia Evangélica (bendita y alabada sea); y el tercer dinosaurio fue un montón de gente poderosa guatemalteca, y del mundo entero.

Oh, caros míos.
Invoco a los cuatro puntos cardinales y les comparto un poema mío (a manera de collage) que escribí hace unos ochenta años, cuando era todavía una lagartija:
"Yo no petrifico sombras

no siembro dulzura en los labios

ni tiemblo ante el horizonte

Sencillamente me amo

y soy un poeta cobarde".

Puede que algún buen Anónimo me deje un comentario diciendo que todavía soy una lagartija. Así que, de una vez, respondo que tienes razón, Oh, bastardo.

Me parece me parece, que el señor cardenal, que llama a la desobediencia civil porque cree que los niños comenzarán a fornicar en los jardines infantiles. Él no sabe, seguramente, lo que es tener al lado un cuerpo desnudo. Santo sea su santidad.


Y la creación fue hecha en circunstancias semejantes a las que nos cuentan los egipcios, quienes nos dicen que antes de la aparición de los dioses solo existía el Nun, un oscuro abismo acuoso; en la teogonía de Hesiodo, en Grecia, al principio de todo Caos cobró vida y aparecieron Gea (tierra) Tártaro (el infierno), Eros, Erebo (las tinieblas del infierno) y Noche.
Sigo con mi lectura.

Y los saludo con estas inmortales palabras (son de los Carmina Burana): “Oh, Fortuna, semper crescis/ aut decrescis;/ vita detestabilis”” (Siempre creces, o decreces, vida detestable).


(con el perdón de nuestra querida Nancy Arroyave -la madre de los dibujos- me animé a publicar este mío titulado: "Fecundación")
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Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/)

martes 3 de noviembre de 2009

juegos de antes/ recuerdos de un dinosaurio anquilosado/ nostalgia del niño mañoso

Era divertido tocar el timbre y salir corriendo.
Las casas que no tenían timbre (porque tener timbre era un pequeño lujo) eran golpeadas con el puño y sólo se oían zapatazos de niños que desaparecían.
“¡Son esos patojos cerotes!” gritaba el vecino cuando salía a ver y no había nadie.
Aquellos patojos cerotes éramos nosotros, ahora muchachones guapos y galanes.

También era divertido jugar Chibiricuarta por mí, Un dos tres Cruz Roja, Piedra papel o tijera, Escondite, tenta y luchitas. Uno sudaba toda la tarde y luego, a las seis en punto, se sentaba a ver Chespirito. Ni se bañaba.
Pero evitemos, camaradas, a toda costa convertirnos en antipáticos viejos nostálgicos. Pero, eso sì, todo niño que se precie de haberlo sido tuvo que jugar Escondite alguna vez, usó calzoncillos con elástico flojo y no se bañaba a diario.
Cuando el Escondite era jugado dentro de una casa, uno se escondía a un lado de la platera, bajo la cama, tras las puertas. Según me han contado, alguien solía meterse con Rosario adentro del ropero. Cuando el escondite era jugado en la calle, las flores de los jardines amanecían aplastadas, más de alguno se orinaba en esos arriates, los pequeños árboles despertaban con las ramas quebradas y también allí, según me han contado, alguien se escondía con Rosario.
En jugar luchitas se iba el recreo. El pleito era entre rudos y técnicos. Se intentaba aplicar al adversario una Doble Nelson, el Puente Olímpico, Espaldas Planas o un Llavero.
Según dicen, había niños en la escuela que se tiraban al suelo a jugar luchitas solo para verle los calzones a la maestra. Se lo vieron y era blanco. Las piernas de la maestra, dicen estos niños, eran blancas y los calzones grandotes pero bien linda la imagen. La seño, según parece, se dio cuenta y los regañó. Pobres niños.

A todo niño que se precie debieron de sacarle “La chibolita” (un golpe con un nudillo en el antebrazo); le hicieron el Saca-kaka (te pegaban en los huevos); Levantabalija (levantabas la falda de las niñas).
Siempre hubo un niño ladrón que se robaba las canicas de los demás, dicen... Ahhh,. Mejor dejémoslo aquí, (dicen que además se robaba la refacción de Malher Shell, la de Erick Juárez y los borradores de Mejía… Ah… , vaya que nunca lo agarraron, porque pobrecito el niño ese.
(Mi blog de crítica teatral/ballet/ópera, bienvenido/as: Cabalgante: http://cabalgante.blogspot.com/)